Colegio Calasanz | Educadores escolapios renovaron su fe en retiro espiritual
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Educadores escolapios renovaron su fe en retiro espiritual

Educadores escolapios renovaron su fe en retiro espiritual

La casa de Malloco fue el punto de encuentro donde 49 funcionarios de las Escuelas Pías compartieron durante dos días

Daniel Palacios Ybarra

49 funcionarios de las Escuelas Pías -del Colegio Calasanz, Colegio Hispano Americano e IPSA- se conectaron este fin de semana con su espiritualidad en un retiro organizado por el equipo Pastoral. El encuentro tomó especial significado en este momento cuando, tras más de un año de encierro producto de la pandemia, resultaba apropiado hacer una pausa, respirar y reiniciar. Pero esta vez con la gracia de Dios, en medio de varios momentos de profunda reflexión y compartir fraterno, en los que se experimentó desde la nostalgia hasta la alegría.

Leonardo Henao, coordinador de Pastoral del Colegio Calasanz, calificó la respuesta de la convocatoria como altamente positiva, “pues observamos esa necesidad que hay entre los funcionarios de nuestros colegios de encontrarse en espacios donde se fortalezca su espiritualidad. De esta manera se fueron reservando los cupos hasta ser un total de 49 en la casa de retiro de Malloco”, explicó Leonardo, quien junto a nuestro profesor de Filosofía, Iván Valladares, cuidaron hasta los más pequeños detalles para hacer del retiro un encuentro posible.

Sin duda uno de los momentos más especiales ocurrió en la capilla, donde cada funcionario encendió una pequeña vela como símbolo de su petición personal. Muchas de ellas expresadas en voz alta. Casi todas por la salud de sus familias, de sus amigos y de funcionarios de nuestros propios colegios.

En representación de la orden escolapia nuestros sacerdotes Miguel del Cerro y Bertrand Fotsing, fueron los encargados de la oración, eucaristía y momentos de confesión, en los espacios abiertos de la casa de Malloco. “En la antigüedad se hacía un bautismo por inmersión. En el fondo, lo que significa es algo tan simple como que nosotros estamos llamados a la conversión, a morir a nuestro mal para vivir y revivir, irnos convirtiendo y cambiando siempre para mejor”, expresó el padre Miguel en la misa de cierre.

Sobre el símbolo de la luz, el padre Bertrand Fotsing destacó que el “el sol no brilla para sí mismo, sino para todos. Conforme nadie tendría una vela para tenerla apagada, nuestros dones tampoco pueden permanecer ocultos. Nuestros talentos son velas que deben permanecer encendidas, porque son parte de la obra de Dios. En ese contexto, podemos tener días buenos y días malos, luminosos y oscuros. Pero depende muchas veces de nosotros decidir qué nos afecta, qué nos quita la paz o apaga nuestra luz”, señaló Bertrand.

Reflexión tras reflexión, llegó el momento desde despedirse el sábado por la tarde. Los funcionarios de las Escuelas Pías interactuaron con nuestros sacerdotes y equipo pastoral. Entre comentarios de comida y dinámicas grupales agradecieron la necesidad de hacer un paréntesis en medio de su rutina, encontrarse con Dios, y volver renovados a casa.

 

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