Colegio Calasanz | Historia del Colegio
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Historia del Colegio

HISTORIA DEL COLEGIO


El Colegio Calasanz pertenece a la Congregación de los Padres Escolapios, que es una orden religiosa fundada por San José de Calasanz en Roma, hace ya más de cuatrocientos años. Desde ese entonces, los religiosos de las “Escuelas Pías” se han repartido por el mundo difundiendo sin cesar la “Piedad y Letras”, lema de la congregación que hoy podemos traducir como “Fe y Cultura”.

Siendo nuestro país siempre protegido por la Divina Providencia, los escolapios llegaron hasta esta tierra en 1886, solicitados por el Sr. Arzobispo de Concepción para encargarse de la educación cristiana de la zona y poder contrarrestar el efecto de la educación laica, preponderante en la región y simultáneamente, hacerse cargo del Santuario y la Parroquia de Yumbel conjuntamente con el colegio diocesano menor. En 1890 se fundaría el primer colegio escolapio en Concepción, que sería completamente destruido por el terremoto de Chillán en 1939.

Paralelamente, en 1888 los escolapios fueron llamados a hacerse cargo de otro colegio en Copiapó, que funcionó hasta 1900 y a Santiago, en 1896, a responsabilizarse de la “Casa de Huérfanos de Providencia”, la “Casa Nacional del Niño”, donde permanecieron hasta 1934. Tan relevante fue la labor de los escolapios en la educación de los huérfanos, que la entonces naciente comuna de Providencia quiso mostrar su gratitud hacia la Orden nombrando la calle que nace frente a la Iglesia de la Providencia con el nombre de “Padre Mariano”, por el Rector de los escolapios, P. Mariano Guiu.

Desde la casa de Providencia se empezó a asistir a la capilla de la Virgen del Pilar, en la calle Carmen esquina Porvenir, en terrenos que pertenecían al Sr. Pedro Fernández Concha, quién donaría generosamente varios de sus predios del sector a diferentes congregaciones religiosas. En 1912 se empezó la construcción del Colegio Hispano Americano, inaugurado en 1917.

Ya entregada la “Casa del Niño” y destruido el colegio de Concepción, los escolapios se juntaron únicamente en el Hispano Americano y durante el año 1950, se preocuparon de abrir un nuevo Colegio en la Comuna de Ñuñoa, para lo cual se buscaron casas donde poder empezar provisoriamente un anexo, mientras se encontraba una solución definitiva al nuevo Colegio.

El motivo de que fuera Ñuñoa se debió a que en esta Comuna no existía ningún Colegio religioso de hombres. Se arrendó una casa en la calle Dublé Almeyda 3639, después de haber intentado varias más, incluso hubo una oferta de hacerse cargo del Colegio Particular Cardenal Newman.

Al nuevo Colegio en Dublé Almeyda fueron destinados el P. Miguel Ganuza, el P. Adrián Latasa y el P. Felipe Esparza como Presidente de la Comunidad. Se abrió la matrícula del nuevo colegio, en el Hispano el día 1º de enero de 1951, y el 1º de febrero el P. Felipe se trasladó al nuevo local con el fin de proseguir la matrícula.
Se anunció el Colegio en la Parroquia de Ñuñoa por el párroco Don Francisco Molina, y, al salir de la misa, Don Emeterio Larraín se presentó en el Hispano, porque sería su hijo Luis Felipe Larraín Covarrubias el primer alumno del nuevo Colegio Calasanz.

Empezó el curso con una matrícula de 112 alumnos correspondientes a Kindergarten y los cinco primeros años de Preparatorias.

Ante el gran aumento de Matrícula, el año 1955 se arrendó un nuevo local cercano al de Dublé Almeyda en la calle Dr. Johow 250, contando el Colegio con todas las Preparatorias completas y 1º de Humanidades.

El P. Felipe, además de la Dirección del Colegio se hizo cargo de las asignaturas de Castellano, Matemáticas, Religión y Música.

Durante todo el curso del año 1951, los padres se dedicaron a buscar por toda la Comuna de Ñuñoa un terreno apto para establecer el Colegio en forma definitiva. Se intentó comprarlo en la chacra Sta. Julia, para lo cual se habló personalmente con su dueño Don Jorge Alessandri; más tarde en la chacra Valparaíso, de Don Salvador Valdés, otros varios terrenos, hasta que, por fin dieron con el actual de Montenegro Nº 661, de propiedad de Don Mariano Valenzuela.

Después de sortear una infinidad de dificultades, se llegó a un acuerdo comprando 10.000 m2 por Estrella Solitaria, entre Montenegro y Ortúzar, con la promesa verbal de que, al morir uno de los cónyuges propietarios, el otro vendería el resto de la propiedad.

El día 14 de septiembre de 1957 fue un día histórico para el Colegio Calasanz. A las 3 de la tarde el P. Provincial Félix Leorza, que se hallaba de visita, el P. Jesús Martínez, Rector del Colegio Hispano Americano y el P. Felipe, Director del Colegio Calasanz, recibían de manos de la Sra. Mercedes Gálvez Trincado, las llaves de la propiedad adquirida para el Colegio en la calle Montenegro 661.
El día 16 de diciembre, terminados los exámenes, la Comunidad se trasladó a su nueva residencia en Montenegro 661.

Al trasladarse, fue declarado el Colegio Calasanz independiente del Hispano, siendo nombrado el P. Felipe como el primer Rector del Colegio hasta el final del trienio, siendo reelegido después por un nuevo período hasta el día 17 de Febrero de 1962.

Aquel pequeño grupo de 112, distribuidos en 3 cursos, eran ya 620 alumnos, con todas las preparatorias y humanidades completas, estando algunos cursos duplicados.

De 1962 a 1967 asume como Rector del Colegio el Padre José Goyena. Por dos períodos tuvo el Colegio la suerte de contar con su dirección. En su primer período el Padre Goyena se propuso ir levantando muchas de los elementos que hoy son la estructura más conocida del Colegio. Alrededor de la casa patronal, donde, además de la vivienda de los religiosos, funcionan algunas salas de clase, el Colegio se fue extendiendo pabellón tras pabellón y los alumnos y apoderados iban encontrando que «su Colegio» crecía con ellos.

Por aquellos años ya nuestro Colegio empezó a ser importante y a tener parte activa en muchas de las actividades a todo nivel que existían en la vida educacional de Santiago.

De forma especial, el Colegio era conocido por la calidad que siempre demostraba en las actividades deportivas, sobre todo el fútbol. Durante años consecutivos los equipos del colegio ocuparon siempre los primeros lugares. Pero el primer gran triunfo deportivo del Colegio, fuera de los numerosos de fútbol, fue en Vóleibol y su entrenador era nuestro querido Padre Jesús García.

El Colegio sufrió un duro golpe con el terremoto de marzo de 1965, pero de nuevo se puso de pie, y, con la ayuda de todos, volvió a la normalidad luego de varias semanas.

El Padre Jesús Pardo dirigió el Colegio entre 1967 y 1970. Como gran amante del Colegio lo quiso ver crecer. Obra suyas fueron los primeros laboratorios. Estaban situados en el mismo lugar en que están los actuales. Tenían un solo piso y para entonces cubrían de más las exigencias y necesidades que se ofrecía a los alumnos.

En 1970 se hace cargo de la dirección del Colegio el Padre Francisco Javier Pértica. Siempre estuvo preocupado de la forma de encarar mejor el desafío de los nuevos tiempos para el mejor aprovechamiento de todos y cada uno de los alumnos. Pero no pudo terminar su período porque fue elegido por los superiores de la Orden para ir a Roma, donde desarrolló una importante labor en pro de la modernización de la Orden de las Escuelas Pías en todo el mundo. Lo que le faltaba a su período lo completó el P. Pardo, quién falleció posteriormente en 1982, en el Colegio.

El lapso entre 1974 y 1977 tuvo de nuevo como Director al Padre Goyena. Muchas cosas se habían despejado ya en el ambiente educacional del país y el Rector se embarcó en la construcción del nuevo pabellón de Básica que fue, en su momento, lo mejor y más moderno que había en cuanto a establecimientos y estructura de colegios.

De 1978 a 1985 se hizo cargo de la dirección del Colegio el Padre José Unanua. Con él, el Colegio se abrió a horizontes nuevos, ya que fue él quien introdujo, de forma sistemática y seria, gran parte del trabajo del profesorado de cara a un cambio de actitudes frente a las nuevas disposiciones y, sobre todo, frente a las nuevas exigencias que la educación se estaba planteando. Dio un gran impulso a la participación de los diferentes estamentos en el trabajo pastoral del Colegio e incentivó, de forma especial, todo el trabajo de catequesis y de formación de comunidades cristianas, tanto en el ámbito de profesores como de apoderados. Se construye la capilla, los nuevos laboratorios y los camarines, además del pabellón de primero a sexto básico.

El Padre Alfredo Calvo asume la dirección del Colegio cuando el Padre José es llamado para ir a ocupar un cargo importante en Venezuela, marcando un fuerte carisma por lo cultural. Entre otras obras, se implementó el laboratorio de idiomas y se puso en marcha por primera vez.

De 1988 a 1999, vuelve a la Dirección el Padre Javier Pértica. Es su segundo período como Director y, entre uno y otro, han pasado un buen número de años. Podemos decir que, cuando el Padre Pértica se hizo cargo del Colegio en esta segunda oportunidad, lo hizo con una inmensa carga de experiencia y de conocimiento de la Orden a nivel mundial que, necesariamente, tenía que notarse en positivo en lo que iba a ser su estilo de dirección.

En este período, el Calasanz da un gran salto en su infraestructura. La implementación física del Colegio se ve realzada en todas sus instancias y es fuertemente apoyada por un equipo de profesores que, con gran profesionalismo, se perfecciona cada día más para afrontar adecuadamente las exigencias del estilo de educación que el Colegio, desde la Dirección, quiere entregar a sus alumnos. Se incorpora con mucha fuerza el apoyo de la tecnología al servicio de la educación.

Durante estos años, el Calasanz empieza a vivir un cambio de gran importancia para la comunidad educativa: se separan los cargos de Director de Colegio y Rector de la comunidad religiosa, lo que es el anuncio evidente de la presencia de laicos comprometidos con el espíritu escolapio en funciones directivas, culminando este proceso al entregar la Dirección del Colegio, en marzo de 2000, al Sr. José Aravena González, hasta entonces subdirector, quien se preocupó fuertemente de ahondar en las raíces de nuestra nacionalidad, estimulando el We-Tripantu (celebración del año nuevo mapuche) y sobre todo, los actos folclóricos de las fiestas dieciocheras en el Colegio, convirtiéndose hasta hoy en una de sus más esperadas celebraciones año a año. Le correspondió también la adecuación académica frente a la nueva prueba de selección universitaria (la PSU) logrando posicionar al colegio en elevados estándares nacionales.

El año 2001 se tomó la importante decisión de aumentar a tres cursos en cada nivel de Educación Básica y crear Prekinder. Con ello aumentó el número de alumnos, llegando a 1.600, lo que implicó realizar nuevas obras, destacándose el nuevo gimnasio y los pabellones de Kinder y de Quintos y Sextos básicos.

En el año 2011 la Sra. Carolina Bello Pérez, asume la Dirección del Colegio, siendo la primera mujer en desempeñar ese cargo, conduciendo los procesos de inclusión que los tiempos demandan.

El año 2016 ocupa el cargo de Dirección la Sra. María Beatriz Yáñez Castaño, quien como una identidad calasancia de gran trayectoria, asume el desafío de continuar la historia educacional que comenzó en 1951 y que se proyecta al futuro en la entrega de cientos de alumnos que serán transformadores de la sociedad.