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Lunes

Marzo 18 – No envejecer

Hay una cierta resignación que te hace la vida inerte de frente a los acontecimientos. Es necesario no llenar el alma de quejas, sino conservarla joven, fresca. abierta a la vida y al futuro. Nuestro gran privilegio de creaturas humanas, nuestra luz interior es que nosotros mismos podemos decidir no envejecer

Emmanuel Mounier

Así escribía a su hermana el 19 de julio de1929 el filósofo francés. He querido proponer estas líneas por dos razones; la primera se refiere a una actitud difuminada en nuestros días tan grises, difíciles, capaces de generar insatisfacción, pero no reacción, resignación y no compromiso. La vida se “apaga y se hace inerte” y esto es terrible porque quiere decir en cierto sentido dimitir de la vida. La resignación cristiana es un confiar en fidelidad a la acción divina y por tanto es siempre un acto de esperanza. La resignación actual, es al contrario una especie de apatía que anula todo empeño e ignora toda ayuda, es un ceder, una capitulación de la cual algunos pueden también aprovecharse.
La otra indicación que quisiera subrayar es la de la frase:” nosotros mismos podemos decidir no envejecer” es una consecuencia del razonamiento anterior. Se usa decir, con la Biblia que “la vejez no se calcula por la longevidad o el número de años” (Sab, 4,8) porque todos tenemos bajo los ojos muchos jóvenes ya viejos. A diferencia de los animales, el hombre que cronológicamente envejece como ellos, puede cambiar el ritmo de su espíritu a veces en sintonía con el del cuerpo, y conservar una frescura, una juventud interior, un gusto de vivir, un sentido vivo de la espera y de la búsqueda. Y esto es el augurio que debemos hacernos, según el ejemplo de aquellos viejos que saben vivir en plenitud su época sin complejos, melancolías, quejas ni resignaciones.

Martes

Marzo, 19 – José y el trabajo

El trabajo no me gusta – no le gusta a nadie – pero me gusta lo que está en el trabajo: la posibilidad de encontrarse a sí mismo, descubrir la propia realidad que ningún otro podrá jamás conocer.
Joseph Conrad

La figura de San José cuya fiesta es hoy, está inextricablemente conectada a la idea del trabajo, con el cansancio y la sencillez que a él son asociadas. No obstante, la tentación, quizá interesada de algunos autores, de transformar al padre legal de Jesús a la categoría de emprendedor, los datos evangélicos y el contexto social ampliamente estudiado en investigaciones seguras y recientes, echan por tierra estas reconstrucciones. Después de todo, ¿cómo se explicaría la ironía de los conciudadanos de Nazareth que se escandalizaban de la profesión de José y del nivel social de ju familia? (Mc 6, 3-4).
José nos habla del trabajo modesto y corriente, que “no gusta” como observa el novelista de lengua inglesa Conrad en la frase citada, tomada de El corazón de las tinieblas (1902). Y sin embargo es justo en esa actividad en la que el hombre se encuentra a sí mismo, con sus capacidades, su función en el mundo. Y por esto que estar sin trabajo no crea serenidad sino insatisfacción. El hombre, dice el Génesis, ha sido colocado sobre la tierra para “cultivarla y custodiarla” (Gén 2,15). El drama del desocupado o el que está constreñido a un trabajo alienante e inadaptado es el de no realizarse a sí mismo. Por ello la figura de José tiene su plenitud justo en su misión sencilla de sostenimiento de su familia y de fidelidad a su obligación. Y también si “trabajar cansa” como decía Pavese (1908-1950), o “no gusta”, “aleja de nosotros tres grandes males: el aburrimiento, el vicio y la necesidad (Cándido, de Voltaire).

Miércoles

Marzo 20 – Granitos de mostaza

Una madre se acercó a Buda con el cuerpecito de su hijito recién muerto, y consternada por el dolor le gritó: Dame una medicina para mi hijo; él le respondió: ve a la ciudad y tráeme un granito de mostaza de cada casa donde nunca haya muerto nadie. Ella fue pero se acordó de que en todas las casas había entrado la muerte y entonces concluyó: Será lo mismo en toda la ciudad; es la ley: todas las cosas deben ocurrir.
Mahabharata Purana

Este apólogo está presente en uno de los textos sacros budistas citado arriba e ilustra bien la actitud radical de aceptación y de distanciamiento de aquella religión que está expresada así en otro momento: “Ninguna agonía angustiosa disturba el corazón quieto” que ha alcanzado el nivel supremo del progreso espiritual: el Nirvana. Es un elemento significativo y real: todas las cosas deben pasar porque son limitadas y caducas; el salmista bíblico observaba que por cuanto se pague el rescate de una vida no podrá nunca bastar para vivir sin fin y no ver la tumba” (Sal 49,9-10)
También el cristianismo conoce toda la impotencia de la creatura frente a la muerte. Cristo mismo se experimenta como hombre la anugustia e implora: “Padre, si es posible haz que pase de mí este cáliz” (Mc 14,36). Pero más allá de la frontera de la muerte logra superarla, porque en sí tiene la eternidad de su ser Hijo de Dios y es por eso que después del ingreso de Cristo, la muerte se ha irradiado de luz, ha recibido un fermento de vida, de eternidad, de infinito. Morir entonces no es un pasar sino un traspasar, o sea, ir más allá, sostenido de aquél aliento de vida, de aquella divinidad que está unida a nuestra humanidad.

Jueves

Marzo 21- Vida sencilla y tranquila
El cielo está sobre el techo / tan azul, tan en calma / un árbol más allá del techo /acuna sus ramas / La campana, en el cielo visible /repica dulcemente / un pájaro sobre el árbol visible / canta su lamento. / Dios mío, Dios mío, la vida está allí / sencilla y tranquila…/ ¿qué has hecho tú / que lloras sin tregua /dime qué has hecho tú / de tu juventud?
Paul Verlaine

Hoy se inicia la primavera astronómica (Europa) y la queremos evocar a través de estos versos “románticos” de Verlaine (1844.1896) gran poeta francés del siglo XIX. Sin embargo, presos como estamos de las cosas, no alzamos la cabeza hacia el cielo azul, no nos detenemos ante el germinar de un árbol, no tenemos las orejas abiertas al canto de un pájaro o al sonido de una campana. Sobre todo no somos capaces de llevar una vida sencilla y tranquila, tensos como estamos entre compromisos, viajes, distracciones, aventuras.
El pausado y constante regreso de las estaciones, el flujo plácido del tiempo, la agitación serena de la naturaleza nos son ahora extraños. Nos convertimos siempre en más complicados y exigentes, pretenciosos e insatisfechos y al final nos preguntamos como el poeta: ¿Qué has hecho de tu juventud? ¿dónde han ido a terminar los proyectos y las esperanzas? ¿Qué ha quedado de la transparencia y de la frescura interior que alguna vez hacía al espíritu leve y alegre? La primavera que es la estación del Cántico de los cánticos bíblico, nos envía hacia la belleza, al amor, a la dulzura, a la sencillez de las cosas verdaderas. Sería hermoso para todos tener como lema ideal para una existencia auténtica, el dicho del escritor inglés del siglo XIX William Woodsworth (1770-1850). “vivir con sencillez y pensar y amar con grandeza”.

Viernes

Es fácil, tremendamente fácil, remover la confianza de un hombre en sí mismo. Aprovecharme para destrozar su espíritu, es una obra diabólica.
George Bernard Shaw

En la vida todos hemos tenido la ocasión de encontrarnos con personas que han tenido el don de infundir confianza aun en las situaciones más dramáticas. Son aquellos, que por usar una expresión popular del “vaso medio lleno” capaces de estimular siempre la agitación de la esperanza y el coraje. Pero todos hemos alguna vez encontrado personas prontas a empujar hacia abajo a quien ya está en dificultad, quizás también con una sutil punta de sadismo. El escritor irlandés Bernard Shaw en una parte de su obra teatral Cándida (1895) toma el aspecto satánico de este comportamiento subrayando su carga destructora.
Se apunta en realidad a minar la confianza en sí mismo que cada uno de nosotros posee y que nos permite entrar en el mundo, de encontrarnos con los otros, de expresar ideas y ofrecer una contribución al desarrollo de la sociedad. Son tanto los modos con los cuales es posible debilitar esta seguridad. Está la soberbia del saber de un maestro que humilla al discípulo; es la dureza de la crítica de parte de un colega; la incomprensión de un padre o la superficialidad de un amigo, o la ofensa de un adversario. Ciertamente existe una confianza en sí mismo que es pura superficialidad, obstinación y pertinacia. Pero para cada uno de nosotros es necesario tener una seguridad interior, el coraje de aceptarnos y de comprometernos, en la conciencia de que todos tienen un don que ofrecer a los otros, un puesto que ocupar en la sociedad, aunque sea un pequeño detalle a dejar en la historia de la humanidad.

Sábado

Marzo 23- Una misteriosa obra de arte

La vida humana no es sino una serie de notas a pie de página de una inmensa, misteriosa e incompleta obra de arte
Vladimir Nabokov

Sobre el tema de la vida se pueden elegir tantos ejemplos limpios y netos de varios autores o atenerse a la antigua tradición cristiana o llegar a la Biblia, que revela un amor visceral por la vida, puesto que exalta la trascendencia y registra las trágicas violaciones (piénsese en la sangre que atraviesa las páginas sagradas, expresiones de esa historia que vivimos y en la cual, no obstante, Dios se inserta). He optado por el contrario, por esta frase del agnóstico escritor ruso-norteamericano extraída de la novela Fuego pálido (1962) un retrato de la juventud de los college que disipa la propia existencia no obstante la apariencia decorosa y eficiente.
Su intención apunta al secreto de la vida: ella es a primera vista una realidad que se explica fácilmente con la ciencia, con la sicología, con las diversas disciplinas ético-sociales y humanísticas. Es exactamente como las notas explicativas que están en lo bajo de las páginas de un poema. Pero la cuestión fundamental es ésta: Nuestra vida es la explicación externa de un “inmenso, misteriosa e incompleta obra de arte. Es la manifestación exterior de una realidad que nos supera y que forma parte de un proyecto superior, continuamente en acción. Es célebre el fragmento del famoso poeta alemán del siglo XIX. Friedrich Hölderlin: ¿qué es la vida humana sino un reflejo de la divinidad? Y es por eso que las notas no pueden ser nunca separadas de aquella obra de arte al cual se refieren, considerándolas como independientes y manipulables. Y entonces, como decía otro escritor ruso, Boris Pasternack (1890-1960), “ vivir es lanzarse hacia la altura, hacia cualquier osa superior, hacia la perfección y el infinito”.

Domingo

Marzo 24 – Crear ocasiones

Las personas que se arriesgan en este mundo son las que van en busca de las condiciones que desean y si no las encuentra, las crean.
George Bernard Shaw

Así escribía el comediógrafo irlandés: cierto es que su consejo puede tener un revés negativo, el que se encarna en el hombre self-made , o sea, el hombre hecho por sí mismo, que a menudo es arrogante y prevaricador. El escritor Leonardo Sciascia estaba pesimistamente convencido de que este fuese sobre todo un síndrome italiano: “Todos los hombres que en Italia se han hecho a sí mismos es evidente que se han hecho mal” Y otro escritor italiano, Luciano Bianciardi (1922-1971) explicaba que “el método del éxito consiste en larga medida en sacudirse el polvo”. Sin embargo, en las palabras de Shaw hay una llamada que no hay que olvidar.
Demasiado a menudo, en realidad, es fuerte la tentación de culpar siempre a otro de los propios fallos o errores. Sobre el pedal de los derechos verdaderos o presuntos se pone siempre el pie con rabia, pero se tiene siempre el freno apretado sobre nuestros propios deberes y obre el compromiso personal. En esta línea a su vez, deberíamos comenzar con decisión, abandonando lamentos e inercias, en la seguridad de que hay siempre ocasiones propias que quedan en nada por superficialidad o pereza. Y si no hubiese condiciones favorables como amonestaba Shaw, habría que estar listos para crearlas a través de un esfuerzo de fantasía, genialidad, de vivacidad personal. Recuérdese siempre la parábola de los talentos, que junto al primado del don divino coloca el vigoroso e inteligente empeño humano.