Colegio Calasanz | Julio 29 – El diamante y el estiércol
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Julio 29 – El diamante y el estiércol

Julio 29 – El diamante y el estiércol

“Mis deseos son pocos” continuó pensando con desagrado, porque sabía que la falta de deseos es el signo del final de la juventud y la primera y lejanísima advertencia del verdadero final de la vida. “No tengo gusto por nada…”
Gofredo Parisi

Así se confiesa a sí mismo un cazador que “una mañana de noviembre, mucho antes del amanecer” está agachado en una barca es un pantano cercano a Venecia en espera de que pase una bandada de pájaros. Es uno de los espléndidos e intensos relatos de los Silabarios que Gofredi Parisi, muerto en 1986, publicó en 1972 y 1982. ¡cuánto de ha escrito en nuestros días sobre la pérdida del deseo a menudo apuntando todo sobre el clavo fijo del sexo y con tanta mancha sicológica. En realidad, es un extinguirse más profundo y peligrosos de la capacidad de desear, y del cansancio del corazón, la inercia del alma, la crisis del pensamiento.
Una canción de Fabrizio de André decía: “Del diamante no nace nada, del estiércol nacen las flores” Son realidades materiales preciosas a las que se abraza ferozmente, pero son tan frías como piedras, incapaces de dar vida. Por el contrario, hay realidades sencillas y cotidianas que son capaces de generar y de nutrir. Los deseos nacen paradojalmente del estiércol, o sea, de la pobreza, del desinterés, de lo que parece – y, sin embargo, está dotado de energía. Hoy día tenemos demasiado y es por ello que no somos capaces de pensar en grande, de soñar de esperar, de proyectar, de desear. Nos hemos convertido en esos ídolos preciosos que adoramos, gélidos, pulidos, rotundos, pero y, sin embargo, muertos e inmóviles.

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