Colegio Calasanz | Julio 14 – Gente alegre
21505
post-template-default,single,single-post,postid-21505,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,side_area_uncovered_from_content,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-14.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.7,vc_responsive

Julio 14 – Gente alegre

Julio 14 – Gente alegre

Pienso Señor que ya tienes bastante de gente que habla de servirte con un mirar de líder, de conocerte con aire de profesor, de amarte como se ama en un matrimonio anciano. Un día en que quisiste a otro inventaste a San Francisco y lo hiciste tu juglar. Haz que nosotros inventemos algo para ser gente alegre que baila la propia vida con fe.
Madeleine Delbrel.

Confesaba: “A los 15 años era decididamente atea y encontraba cada día más absurdo al mundo” Pero de improviso en su vida ocurrió eso que ella llamó “un deslumbre“, y progresivamente su existencia se convirtió en una donación total hacia los humillados y llenos de resentimiento, residentes en los barrios periféricos y más desolados de París. Esta es en breve la historia de una mujer auténticamente espiritual, Madeleine Delbrel (1904-1964), de cuyas palabras partimos hoy para nuestra reflexión.
La suya es la propuesta de un cristianismo que tiene los pies en el fango de la historia, pero la mirada abierta a la luz y los labios prontos para la sonrisa. De Jesús mismo se decía que le encantaban los banquetes y estar en compañía de amigos y también de personas amargadas a las cuales infundía esperanza y alegría de vivir. Hay, sí, gente tenebrosa y altanera, dogmática e insensible. Hay muchos creyentes con fe desvaída o mezquina, debatiéndose como un “matrimonio avejentado”. La sociedad en la que vivimos, al contrario, tiene necesidad de frescura, ligereza, serenidad: es lo que supieron infundir Francisco o Madeleine, y que quizás debiéramos hacer transparentar más a menudo en torno o nosotros. “¡Alegraos siempre en el Señor; os lo repito, alegraos! (Filp 4,4).

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.