Colegio Calasanz | Julio 1 – El tono
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Julio 1 – El tono

Julio 1 – El tono

En el lenguaje, lo que mejor se comprende no es la palabra sino el tono, la intensidad, la modelación, el ritmo con el cual una serie de palabras se pronuncian.
Friedrich Nietzsche

Todos saben qué decisiva es la tonalidad en la música, que es una verdadera y propia jerarquía instituida entre los sonidos (se habla de “escala”) frente a lo que es llamado la “tónica”, o sea, el sonido principal a través del cual gravitan las otras. Casi lo mismo vale para el lenguaje; muchas veces son más incisivos y decisivos el tono, la modalidad expresiva, la fuerza o la delicadeza respecto al mismo contenido. Es lo que recuerda el filósofo alemán del siglo XIX Nietzsche en la frase citada. Su observación puede ser aceptada, pero no es practicada fácilmente. ¿Cuántas prédicas, siendo apreciadas por su mérito, se convierten en inescuchables por falta de tono y de expresividad?
¡Cuántas palabras son dilapidadas en vano porque no están calibradas, no son precisas o claras y no hay preocupación para volverlas eficaces y enérgicas! O viceversa, en cuántas ocasiones la forma rimbombante y mordaz vuelve distante a quien te está diciendo cosas quizás útiles e importantes. Estamos en presencia de dos realidades necesarias y preliminares respecto al hablar: la inteligencia y el estilo. Ciertamente no se puede siempre estar supervisando y ser penetrantes, pero hay que practicar con empeño un mayor ejercicio en el decir y en el confiar. Se evitarían tantas tensiones, habría más armonía y nos ayudaríamos mutuamente. El escritor alemán Heinrich Böll (1917-1985) recordaba que “en el ejercicio incluso del más humilde de los oficios, el estilo y la forma son decisivos”. La manera adecuada de hacer las cosas y de comportarse no es un mero adorno exterior, sino que participa de la sustancia misma de dicha realidad o de esa actitud.

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