Colegio Calasanz | Junio 8 – Cada minuto perdido
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Junio 8 – Cada minuto perdido

Junio 8 – Cada minuto perdido

Cuando tenía tu edad, cada minuto perdido me parecía na especie de desgracia o de delito, y trataba de llenar todos los minutos…Cada día me daba un”punto” por el trabajo efectuado con la motivación de tal felicitación. De esta manera conquisté un gran bagaje de conocimientos, la costumbre del trabajo, y sobre todo, la costumbre de juzgar las cosas en modo autónomo.
Pavel Florenskij

Así escribía a fines de 1936 a su hijo Michael el teólogo, literato y académico ruso perseguido por Stalin que lo eliminó en un Gulag en 1943 (Del libro “No olvidar, cartas a la esposa y a los hijos”, 2000). La representación de una juventud tan industriosa es significativa y puede parecer “pasatista” a nuestros días, en los cuales la imagen de la juventud es lamentablemente la de la grey que se arrastra por las calles, se apoya por horas en una pared, se entontece en una discoteca hasta el final de la noche.
En realidad, se debe decir que existen muchos jóvenes que se comprometen sin tregua, conjugando estudio, trabajo y voluntariado. Pero la advertencia de Florenskij tiene todo su valor para jóvenes, adultos y ancianos porque emboscada está siempre la tentación de la pereza, gran disipadora de energías. Y entonces es necesario hacer renacer el sentido de culpa por el tiempo perdido, alimentando la vigilancia y el compromiso, la búsqueda y la curiosidad. Esto comporta ciertamente el deber social de asegurar un trabajo a los jóvenes, de hacer florecer en ellos el deseo de saber y de obrar. Pero significa sobre todo, una educación del alma, una disciplina de la voluntad, una tensión auténtica hacia una meta. Otro perseguido y víctima, en este caso de Hitler, el teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer (1906-1945) escribía: “ Nadie aprende el secreto de la libertad sino a través de la disciplina”.

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