Colegio Calasanz | Junio 4 – Sobre las espaldas
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Junio 4 – Sobre las espaldas

Junio 4 – Sobre las espaldas

Arriba, padre amado, súbete sobre mi cuello / Te sostendré con las espaldas y el peso no me será grave / dónde caigan nuestros destinos uno y común será el peligro / una será la salvación para ambos / dicho esto me lo puse sobre las espaldas.
Virgilio

¡Quién no tiene al menos un vago recuerdo escolar de la escena en la que Eneas lleva sobre sus espaldas a su viejo padre Anquises, y avanza, fatigado, pero sereno consciente casi de encarnar aquella pietas que Virgilio quería exaltar en su poema La Eneida? Es esta la verdadera pietas, no la retórica y sentimental, es el saber compartir hasta el fondo el dolor de los otros, asumiéndolos sobre sí mismo, de forma de dividir el peso. Es significativo que el hombre haya sido creado por Dios como ser “social”. ¿No es acaso cierto que apenas salido de las manos del Creador aparece pronto la petición de tener una ayuda que le sea similar”, o como dice el original hebreo “ que le esté de frente”, los ojos sobre los ojos?
Si no somos capaces de relaciones interpersonales, si nos encerramos en la soledad del egoísmo, no estaremos más tranquilos y acomodados. No, somos más miserables, estamos ya muertos a pesar de estar vivos. El hombre contemporáneo, tiene, ciertamente más autonomía que en el pasado, tiene también más contactos, pero se ha empobrecido de verdaderas relaciones. Conoce el encuentro de los cuerpos, pero no el de las almas, que es el que genera el auténtico amor. Y por esto, los hijos, apenas pueden, arrojan a los padres lejos de sí, como quizás los padres los habían dejado solos por las calles, sin llevarlos de la mano. La llamada que nace de la imagen de Eneas que lleva al viejo Anquises es sustancialmente cristiana, y tiene en el samaritano la prefiguración amorosa de la cual tomar el ejemplo, creyentes o agnósticos.

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