Colegio Calasanz | Mayo 28 – La herencia
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Mayo 28 – La herencia

Mayo 28 – La herencia

De mi abuelo recibí el ejemplo de un carácter educado y libre de ira; de mi padre la reserva y la firmeza; de mi madre, el sentimiento religioso, la generosidad, la repugnancia no sólo a cometer malas acciones sino incluso a pensarlas, la sencillez de la vida y la aversión a las costumbres de los ricos.
Marco Aurelio

Comencemos con los Coloquios consigo mismo o Recuerdos, o Pensamientos, del emperador estoico Marco Aurelio (121-180 DC). El agradecimiento prosigue con otras cuatro personas parientes o amigos, que dejaron en el joven Marco una huella indeleble. Son los típicos valores humanos universales de aspecto ético que atraviesan el tiempo y el espacio, más allá de las mismas fronteras de la cultura y en las religiones, y que revelan – digamos en modo experimental – la existencia de una “ley moral natural” y, por lo tanto, de una objetividad espiritual. Ella puede debilitarse y finalmente extinguirse, pero permanece siempre impresa en la conciencia.
Es esta la verdadera herencia que deberemos dejar después de nuestra muerte, testimoniando a nuestros hijos bonhomía, coherencia, generosidad, espiritualidad, amor, sencillez y pureza de vida, tal como hizo la familia de Marco Aurelio. Cristo nos advertía de no acumular tesoros de oro y de dinero que corren el riesgo de ser robados o generar litigios en los repartos, sino acumular tesoros en el cielo (Mt 6,19-21). Cuántas familias revelan su miseria precisamente porque la identidad que les vuelve notables y reconocibles está sólo en los bienes materiales que poseen y no en el ser modelo y grande en amor, en valores auténticos, en el trabajo y en la generosidad.

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