Colegio Calasanz | Mayo 22 – Mar profundo
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Mayo 22 – Mar profundo

Mayo 22 – Mar profundo

Tú, Trinidad eterna, eres un mar profundo, en el que cuanto más entro más encuentro, y cuanto más encuentro, más te busco … Esta luz es un mar pacífico, Trinidad eterna. El agua no es turbia, ella es transparente y manifiesta las cosas ocultas.
Santa Catalina de Siena

Al interior de mi muy especial bibliografía se encuentra un libro sobre el agua, sobre su realidad y sobre su simbolismo, así como la Biblia y la gran espiritualidad nos la han mostrado: se titula “El manantial de Dios”, en el sentido de que el Señor es un manantial de agua viva y no una cisterna fangosa (para usar una famosa imagen del profeta Jeremías). Escribiendo ese texto me he zambullido en una página límpida y fragante de Catalina de Siena. He citado arriba algunos fragmentos que revelan de repente el cruce de dos grandes símbolos divinos, el agua y la luz, aplicados a la Trinidad.
Quisiera subrayar dos aspectos. No sé nadar, pero se ha dicho siempre que para ser capaces hay que superar la resistencia natural y lanzarse al agua. El escritor austríaco Robert Musil (1880-1942) en su obra maestra “El hombre sin atributos”, afirmaba que la verdad no es cristal para tenerlo en el bolsillo sino un mar sin límites al cual lanzarse. El misterio divino es un “mar profundo y pacífico” dice Catalina, en el que hay que tener la valentía de lanzarse igual como se hace con el agua, ciertos de que ella se abre debajo de nosotros. Hay realidades en las que se necesita primero creer sumergiéndose en ellas, para poderlas entender. La otra nota que quisiera decir se refiere a la limpidez del misterio: “el agua no es turbia sino transparente“. Dios no es una maraña oscura e inextricable, sino luz deslumbrante en la cual se está envuelto y que se intuye con los párpados entreabiertos hasta el encuentro perfecto “ cara a cara”.

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