Colegio Calasanz | Mayo 20 – Yo soy Ciro
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Mayo 20 – Yo soy Ciro

Mayo 20 – Yo soy Ciro

Oh hombre, quienquiera que seas, y de qué lugar vengas: yo soy Ciro, señor de muchos reyes y de muchos reinos. No envidies mi poder terreno porque polvo fui y al polvo volví.
Inscripción sobre la tumba de Ciro.

El recuerdo se ha empalidecido, y, sin embargo, permanece intacta la emoción de cuando muchos años ha, sobre la altiplanicie de Irán se me presentó delante el austero e imponente monumento fúnebre el emperador persa Ciro (siglo VI AC), el libertador de los hebreos de su exilio en Babilonia. Frente a los altos peldaños que subían hasta la monumental cámara sepulcral en forma de sarcófago, me venían a la mente las parábolas del Segundo Isaías que escribió: “ dice el Señor, de Ciro, su elegido: yo te he tomado por la derecha … te he llamado por tu nombre, te he dado un título aunque tú no me conoces …” (Is, 45, 1-8).
Ahora, en el interior de esta sala funeraria, donde yacen los restos de Ciro, están grabadas las palabras arriba citadas, y que quisiéramos por un instante meditadas en esta estación tan llena de vida como es la primavera (europea). Poder, fama, gloria, éxito, están grabadas y convertidas en ceniza en el silencio de aquella alta planicie circundada de montes ásperos y solitarios. ¿Qué será después de un siglo del recuerdo de nosotros y de lo que hayamos hecho? Un pensamiento severo y acre, pero verdadero, destinado a cada uno de nosotros “de donde sea que esté y de dónde venga”. Pero para el cristiano es también una espiral de luz que se abre más allá de la muerte y las cenizas, y que está unido a la capacidad de la fe de descubrir una guía divina: ella conduce al justo de la mano “por el sendero de la vida”, sin “abandonarlo en el sepulcro o dejarlo en la corrupción” (Sal 16, 10-11).

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