Colegio Calasanz | Mayo 15 – Los frenos
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Mayo 15 – Los frenos

Mayo 15 – Los frenos

Cuanto más rápido va el convoy, más seguros y dóciles funcionan los frenos, los cuales no están hechos para no hacer caminar al convoy, sino para evitar que descarrile.
Don Primo Mazzolari

Por razones cronológicas nunca he encontrado a Primo Mazzolari (1890-1959), el extraordinario sacerdote cremonense anticipador del espíritu del Concilio Vaticano II. Lo he conocido a través de algunos de sus apreciados amigos que se han convertido después en mis amigos, el P. David Turoldo, el P. Nazareno Fabbretti, el escritor Luigi Santucci. Entre ellos estaba también el primer editor de Mazzolari, el vicentino Rienzo Colla, artífice de los admirables libretos de “Locusta”. Ha sido en un artículo dedicado a él y a su actividad editorial que me he imbuido en esta sugestiva cita mazzolariana,
Sí, porque Mazzolari, “tromba del Espíritu Santo”, como lo definió Juan XXIII, fue a menudo contrariado por las autoridades eclesiásticas y sin embargo siempre fue obediente, aunque fuera “en pie” como gustaba decir. Adquieren ahora particular valor sus palabras sobre “los frenos” Ciertamente pueden detener del todo a un vehículo aun cuando no sea necesario; a quién no le ha ocurrido permanecer consternado y quizás desdeñado cuando un tren se detiene a campo abierto con minutos de retraso que se acumulan y que te hacer esfumar coincidencias y encuentros. Es una imprudencia que puede transformarse en bloque, en obstáculo para la vida personal y comunitaria. Y, sin embargo, los frenos son indispensable, cuando están bien calibrados: impiden el frenesí de una carrera que no sólo no te conduce antes a la meta sino que te la hace perder para siempre. Cuando arrastramos en la sociedad, pero también en la misma iglesia porque nos parece que el ritmo de marcha es muy lento, recordamos que el freno accionado con sabiduría tiene la función de respetar el paso de todos y no hacernos descarrilar del camino adecuado que nos conduce a la meta final.

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