Colegio Calasanz | Mayo 10 – El espíritu de la ley
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Mayo 10 – El espíritu de la ley

Mayo 10 – El espíritu de la ley

No hay cosa más peligrosa que ese axioma común que dice que “hay que consultar el espíritu de la ley”. Eso es un dique abierto al torrente de las opiniones
Cesare Beccaria

Esta vez la cita puedo tomarla del estante que está a mis espaldas en la oficina del Prefecto de la Biblioteca Ambrosiana.
Conservo, en efecto, el manuscrito autógrafo dela obra “De los delitos y de las penas” que Cesare Beccaria escribió en 1764. La frase es interesante y tiene al centro un tema por naturaleza ambiguo, el del “espíritu de la ley”.
La observación rígida de la norma puede convertirse en fuente de prevaricación y de injusticias; por eso han sido acogidos en los diferentes sistemas judiciales algunos correctivos, como el de los atenuantes.
Una aplicación literal de las reglas – y esto vale también para la religión – puede ser inhumana, como advertía san Pablo: “la letra mata, el Espíritu da la vida” (2 Cor, 3,6) Dicho esto, tiene razón Beccaria que tenía cierta sensibilidad aunque en aquel libro había combatido la pena de muerte como inútil e injusta. Realmente – y esto acaece a menudo en nuestros días – con buenas intenciones o con elecciones indiscutibles, se puede hacer casi inofensiva la ley, apelando a su espíritu y eliminando progresivamente el contenido de justicia. Es necesario equilibrar rigor y comprensión, pero no hasta el punto de hacer evadir impune imprudentemente al ciudadano del dictado sustancial de la norma. Es justa, pues la clemencia que no se convierte en laxismo.

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