Colegio Calasanz | Mayo 8 – El ámbar y el musgo.
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Mayo 8 – El ámbar y el musgo.

Mayo 8 – El ámbar y el musgo.

Mi corazón entero te hace un sitio; allí no hay espacio para cosas creadas. Entre la piel y los huesos te sostengo: ¿ qué será de mí si Te pierdo?. Tu Espíritu se ha amasado con el mío, como el ámbar y el musgo fragante. Si cualquier cosa te toca, me toca; no hay diferencia, porque Tú eres yo.
Al-Hallaj

Son sólo algunos versos del Diwan poético y místico de al-Hallaj, una de las figuras más emocionantes de la espiritualidad musulmana, también por su trágico fin: murió decapitado en Bagdad el 27 de marzo del año 922 después de una entera noche transcurrida en agonía en un patíbulo en forma de cruz Hemos citado estas palabras según una perspectiva cristiana conscientes de la afirmación de Cristo: “El Espíritu, como el viento, sopla donde quiere” superando fronteras culturales y límites religiosos. El místico al-Hallaj hace irrumpir en sus versos al Espíritu de Dios. Él penetra en la criatura animándola en la creación, transformándola en la redención, recreándola en la resurrección..
Es como la fragancia del musgo que viene escondido en el ámbar, perfumándolo. Es una intimidad profunda ante la cual no se está solo y se percibe el sentido de la confesión de San Pablo: “Ya no soy yo quien vivo en mí, sino que es Cristo quien viven en mí” (Gál, 2,20). El creyente, impregnado del Espíritu se transfigura a sí mismo y a sus acciones; en la vida, creo que todos han tenido la fortuna de encontrar personas similares y ha sido como descubrir el secreto de la verdadera paz y de la auténtica serenidad. Nuestro corazón, en vez de ello, reserva amplios espacios a las cosas, a los intereses, al orgullo; el Espíritu Santo queda como aplastado y a veces es expulsado. Y por esto es que estamos así, aburridos interiormente, porque no retenemos en nosotros “entre la piel y los huesos “, aquel respiro divino.

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