Colegio Calasanz | Un ladrón en casa
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Un ladrón en casa

Un ladrón en casa

Abril 29 –Un ladrón en casa

Ha entrado un ladrón / Ha forzado una ventana / después de haber destrozado la cerradura, Y después no ha robado nada / Ni siquiera un alfiler / Y no alegra esta noticia insólita/ Ha vagado por las habitaciones desiertas / y ha hecho inventario fraudulento de imágenes / y ha dejado la huella de su mano en cada puerta / y por todas partes el aire de su aliento / como algo podrido.
Luciano Luisi

La escena que estos versos nos pintan ha sido quizá vivida por más de un lector. Su autor, un poeta que fue también una figura de relieve en la tv del pasado cuando ella no temía interesar verdaderamente por la cultura y ser un “servicio público”, pero las palabras de su soneto, presente en el volumen No obstante (2004) siguen presentes y capturan el corazón profundo de aquellas violaciones: “La ofensa es tener nuestra intimidad/ espiada. Esto, es esto lo que ha robado”
En nuestros días se hacen proclamas rimbombantes sobre la tutela de la “privacy”; y sin embargo, nunca como hoy se ha perdido el respeto por la intimidad y no sólo porque seamos “espiados” en mil formas sofisticadas e inalcanzables, sino sobre todo porque se ha olvidado el pudor, en el sentido elevado del término. Basta sólo seguir los diversos programas de TV que llevan el nombre emblemático de reality show: no hay ningún respeto de sí mismo, se vomitan las realidades más íntimas y desconcertantes sin enrojecerse, embarazo y confusión. Es una verdadera auto-depredación mucho más grave que la del ladrón oculto. Con Hamlet preguntamos: ¡Oh vergüenza, ¿dónde está tu enrojecimiento?”. Es necesario renovar esta cualidad del hombre auténtico: avergonzarse y custodiar la propia intimidad, los secretos interiores, la dignidad y la delicadeza de los sentimientos.

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