14 Abr Hombres y perros
Abril 14 – Hombres y perros
Lo superfluo de los ricos es la necesidad para los pobres; poseer entonces lo superfluo, es quedarse para sí los bienes de los otros
San Agustín
Así de claro escribía San Agustín (354-430) removiendo las conciencias, liberándolas de de muchas coartadas y golpeando a la sociedad occidental – que sobre todo hoy – de lo superfluo ha hecho a menudo su bandera comercial. Su maestro en la fe, San Ambrosio, tenía al respecto páginas vehementes (sobre todo en la obra Nabot, dedicada al campesino bíblico víctima de la prevaricación insacianble del poder, según 1 Re,21). Afirmaba: “la tierra es de todos, no sólo de los ricos…. Cuando tú, rico, das de lo tuyo al pobre, le devuelves lo suyo”. Y nos ofrecía una consideración muy práctica: “sufrimos cuando los perros permanecen ante nuestra mesa sin comer, mientras excluimos a los hombres”
Dispendios colosales, necesidades artificioasas creadas por la publicidad, consumos excesivos que llegan a crear problemas de salud, gastos militares impresionantes, riquezas desenfrenadas hacen parte lamentablemente de un perfil social hoy asumido. Se ha perdido la fuerza de desdeñar algo; Así, la denuncia de estos vicios viene rechazada como una manía o un esterotipo hoy superado. Que al menos los cristianos retornen a la capacidad de avergonzarse de sus excesos y de sus superficialidades, y vuelvan a escuchar la voz del profeta: “El ayuno que yo quiero, ¿no consiste quizás en compartir el pan con el hambriento, acoger en casa a los pobres sin techo, vestir al desnudo, no apartar los ojos de los de tu carne? ( Is 58,7). Sólo así “podrás invocar al Señor y Él te responderá, sólo si ofreces el pan al hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, qué es el ayuno ”( 58, 9-10)
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