Colegio Calasanz | El yelmo de Mambrino
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El yelmo de Mambrino

El yelmo de Mambrino

Abril 9 – El yelmo de Mambrino

En medio de nosotros hay siempre una caterva de encantadores que mudan y cambian las cosas, transformándolas a su placer, según queramos favorecerlos o destruirlos.—————-. Así, esto que a ti te parece bacía de barbero, a mí me parece el yelmo de Mambrino y para otro será cualquier otra cosa.
Miguel de Cervantes

Cervantes (1547-1616) comenzó a escribir su obra más famosa, Don Quijote, en 1605. Hemos querido tomar esta novela extraordinaria, eligiendo un fragmento del célebre Hidalgo de la Mancha, dirigido a su escudero Sancho Panza. Es iluminadora no sólo porque llega al centro de la aventura fantástica en la cual el protagonista se coloca, saliéndose ———————– de la realidad, sino porque también define un principio que tiene infinitas aplicaciones que pueden llegar hasta el relativismo moral. Ahora fijemos la atención en los encantadores, un género muy difuso en nuestros días, donde la publicidad se ha transformado en una de las modalidades de la comunicación hegemónica———— ( si no comunicas en modo convincente———— y fascinante, casi no existes.).
Ciertamente, la realidad por sí es neutra y debe ser descifrada y por tanto es legítimo y hasta necesario mostrar su calidad, muchas veces invisible, como es correcto hacer resplandecer la belleza, el valor, la virtud, la estimación.el ————— Pero los “ encantadores” logran confundir la realidad dedicándose al ilusionismo y al engaño. Un pedacito de espejismo————– es necesario para vivir, pero cuidado de apacentarse———- acríticamente de ilusiones ——————–, a caer en een el embrollo, a confundir la bacía por el yelmo de Mambrino. Por otra parte, ele ejercicio de la razón crítica es siempre arduo y ya Demóstenes advertía: “Nada es más fácil que ilusionarse, porque el hombre cree aquello que desea”.

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